El cielo de la Comunidad de Madrid ha presentado en los últimos días una tonalidad grisácea y amarillenta inusual que ha llamado la atención de miles de ciudadanos. El fenómeno responde a la combinación de dos factores meteorológicos y medioambientales: la llegada de polvo sahariano arrastrado por la reciente ola de calor y el humo procedente del incendio forestal que obligó a evacuar zonas del Alberche, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y diversos organismos de calidad del aire.
Polvo africano y humo de incendio, una mezcla peligrosa
La masa de aire cálido que ha provocado el último episodio de temperaturas extremas procede del norte de África, arrastrando consigo partículas de polvo en suspensión que han generado calima sobre la meseta central. Esta situación, ya de por sí perjudicial para la calidad del aire, se ha visto agravada por la columna de humo del incendio declarado en Almorox (Toledo), que ha alcanzado la atmósfera de la región madrileña.
El fuego, que afectó a la urbanización El Encinar del Alberche, perteneciente al municipio madrileño de Villa del Prado, generó una gran cantidad de partículas en suspensión que se mezclaron con el polvo sahariano, tiñendo el cielo de un color característico.
Riesgo para la salud respiratoria
Los expertos advierten de que tanto el polvo sahariano (registrado como partículas PM10) como el humo de combustión (PM2,5) pueden penetrar en las vías respiratorias profundas, provocando irritación en ojos, nariz y garganta, además de tos y sensación de falta de aire. El impacto es especialmente preocupante para personas con patologías previas como asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias crónicas.
Las autoridades sanitarias recomiendan a estos grupos de riesgo evitar actividades al aire libre durante los episodios de mayor concentración de partículas, mantener una buena hidratación, ventilar los espacios interiores en períodos cortos y utilizar mascarillas FFP2 si es necesario salir a la calle. También se aconseja no realizar ejercicio físico intenso en exteriores mientras persistan estas condiciones atmosféricas.
Vigilancia ante el aumento de incendios
La AEMET y otros organismos meteorológicos llevan semanas alertando sobre el incremento del riesgo de incendios forestales debido a las temperaturas extremas y las sucesivas olas de calor que atraviesa España. Tras un verano de 2025 especialmente devastador en cuanto a fuegos, la Península Ibérica sigue enfrentándose a una situación crítica en 2026, con múltiples focos activos que amenazan tanto zonas forestales como núcleos urbanos.
La combinación de condiciones meteorológicas adversas —temperaturas elevadas, baja humedad y vientos variables— junto con el deterioro de la calidad del aire por partículas en suspensión, configura un escenario complejo que requiere vigilancia constante por parte de los servicios de emergencias y las autoridades sanitarias.
Fuente: 20minutos · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Notimadrid con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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