De la Edad Media al Siglo de Oro: los edificios más antiguos que sobreviven en Madrid
Desde una torre del siglo XII en San Nicolás hasta los grandes palacios del Madrid de los Austrias, la capital conserva construcciones que han resistido incendios, guerras y reformas urbanas durante siglos.

Identificar los edificios verdaderamente antiguos en Madrid no resulta tan sencillo como parece. Incendios, conflictos bélicos, transformaciones urbanísticas y sucesivas reconstrucciones hicieron desaparecer buena parte de la ciudad medieval y alteraron profundamente numerosos inmuebles de siglos pasados. Determinar cuál es exactamente el más antiguo depende de qué se considere como tal: ¿un elemento aislado o la construcción completa?
San Nicolás de los Servitas: la torre del siglo XII junto a la calle Mayor
Muy próxima a la calle Mayor, entre las estrechas calles del Madrid de los Austrias, se encuentra la iglesia de San Nicolás de Bari, conocida también como San Nicolás de los Servitas. Su torre de ladrillo, según el Ayuntamiento de Madrid, data del siglo XII y está considerada una de las construcciones arquitectónicas más antiguas conservadas en la capital. Durante años se debatió si originalmente fue el alminar de una mezquita o si nació directamente como campanario cristiano.
Sin embargo, el templo visible hoy no pertenece íntegramente a aquella época. Diferentes reformas y ampliaciones durante los siglos XV y XVII modificaron profundamente su aspecto, por lo que la torre es el principal testimonio medieval que ha llegado hasta nuestros días. Su presencia resulta especialmente llamativa porque queda casi escondida entre edificios posteriores, a escasos minutos del Palacio Real y de la Plaza de la Villa.
Santa María la Antigua: la ermita mudéjar de Carabanchel
Si se busca una construcción medieval conservada de manera mucho más completa, hay que desplazarse a Carabanchel. La ermita de Santa María la Antigua es la única ermita mudéjar que se conserva íntegra en el municipio de Madrid. Las investigaciones arqueológicas han permitido datar el ábside, los pilares y la portada meridional en la primera mitad del siglo XIII, con clara influencia de la arquitectura mudéjar toledana.
El propio Ayuntamiento se ha referido a ella como el edificio en pie más antiguo de Madrid, aunque la afirmación debe matizarse teniendo en cuenta elementos anteriores como la torre de San Nicolás. Su ubicación, alejada del crecimiento urbano del centro durante siglos y rodeada de terrenos agrícolas en los antiguos Carabancheles (mucho antes de su absorción por la capital), contribuyó probablemente a su conservación.
San Pedro el Viejo: otra torre mudéjar en La Latina
En la calle Nuncio, en pleno barrio de La Latina, se alza la iglesia de San Pedro el Viejo. El templo comenzó a levantarse durante el siglo XIV y su elemento más antiguo es la torre mudéjar, fechada aproximadamente entre 1345 y 1355. Construida principalmente en ladrillo, mantiene los característicos arcos de herradura que decoran sus vanos.
La iglesia sufrió numerosas reformas en los siglos siguientes, por lo que su aspecto actual combina elementos medievales con añadidos renacentistas, barrocos y restauraciones contemporáneas. A pesar de esas transformaciones, la torre permite contemplar una pieza arquitectónica levantada cuando Madrid era una villa de dimensiones muy reducidas y aún faltaban más de dos siglos para que Felipe II estableciera definitivamente la Corte en la ciudad.
Casa y Torre de los Lujanes: arquitectura civil del siglo XV en la Plaza de la Villa
La mayoría de los edificios medievales supervivientes en Madrid son religiosos, lo que convierte a la Casa y Torre de los Lujanes en un caso especialmente valioso. El conjunto fue mandado construir por Álvaro de Luján antes de 1471 y constituye una de las escasas casas-palacio del siglo XV conservadas en la capital. Su arquitectura mantiene elementos mudéjares, especialmente visibles en la torre y en algunos accesos.
Durante más de cinco siglos ha sufrido reformas importantes, incluida la realizada en el siglo XIX para instalar allí la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, pero el conjunto conserva buena parte de su identidad histórica. También arrastra una conocida leyenda según la cual el rey francés Francisco I habría permanecido encerrado en la torre tras ser capturado en la batalla de Pavía, aunque no existe documentación suficiente para confirmar que el monarca estuviera realmente encarcelado allí.
San Jerónimo el Real: el monasterio que creció junto al Paseo del Prado
A comienzos del siglo XVI apareció en las afueras orientales de Madrid un nuevo conjunto religioso que terminaría completamente rodeado por la ciudad. Los orígenes de San Jerónimo el Real se remontan a 1503, cuando los Reyes Católicos ordenaron construir un monasterio para los frailes jerónimos. La iglesia responde al gótico tardío o isabelino y todavía conserva parte importante de aquella construcción inicial.
El monasterio tuvo una estrecha relación con la Corona y contó con un Cuarto Real donde podían alojarse los monarcas durante sus estancias. La proximidad de este complejo religioso acabaría dando incluso nombre al Prado de los Jerónimos, origen del actual Paseo del Prado. Del gran monasterio original sobrevivieron principalmente la iglesia y el claustro. Este último terminó incorporado al Museo del Prado durante su ampliación contemporánea.
Casa de Cisneros: palacio renacentista de 1537
La Plaza de la Villa reúne varios siglos de arquitectura madrileña en apenas unos metros. Junto a la medieval Casa de los Lujanes se encuentra la Casa de Cisneros, mandada construir en 1537 por Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del cardenal Cisneros. El Ayuntamiento la considera uno de los pocos palacios renacentistas del siglo XVI conservados en Madrid, aunque el edificio ha experimentado numerosas modificaciones a lo largo de su historia.
Su fachada principal original se orientaba hacia la actual calle del Sacramento y no hacia la Plaza de la Villa. Las reformas posteriores modificaron sus accesos y distribución, y durante el siglo XX quedó conectada mediante un pasadizo elevado con la Casa de la Villa. La plaza permite así contemplar, prácticamente uno junto al otro, un palacio medieval, otro renacentista y la posterior arquitectura institucional madrileña.
Las Descalzas Reales: de palacio a monasterio en el siglo XVI
En pleno corazón comercial de Madrid sobrevive otro edificio cuyo origen es anterior incluso a su función religiosa. El Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado por Juana de Austria en 1559 sobre un palacio renacentista que había pertenecido al contador de Castilla Alonso Gutiérrez. Las obras de adaptación fueron realizadas por Antonio Sillero y posteriormente el conjunto experimentó nuevas ampliaciones y reformas.
La iglesia, obra de Juan Bautista de Toledo, quedó terminada en 1564, mientras que los claustros y antiguas dependencias palaciegas conservan elementos de distintas etapas. Más de cuatro siglos después, sigue habitado por una comunidad religiosa y parte de sus dependencias puede visitarse como museo de Patrimonio Nacional.
Casa de las Siete Chimeneas: leyendas y arquitectura del siglo XVI
En la actual plaza del Rey, muy cerca de la Gran Vía, se conserva uno de los ejemplos más antiguos de arquitectura residencial madrileña de los siglos XVI y XVII. La Casa de las Siete Chimeneas comenzó a levantarse después de que Pedro de Ledesma solicitara licencia para construir unas casas en 1574. Posteriormente fue adquirida por el comerciante genovés Baltasar Cattaneo, que ordenó ampliarla en 1586.
El edificio fue transformándose durante los siglos siguientes, pero mantiene su característica silueta y las chimeneas que terminaron dándole nombre. También es protagonista de una de las leyendas más conocidas del Madrid histórico, relacionada con la supuesta aparición del fantasma de una mujer sobre el tejado. Lo que sí está documentado es su extraordinario valor arquitectónico como superviviente de las antiguas residencias aristocráticas que comenzaron a ocupar Madrid después del establecimiento de la Corte.
Casa de la Panadería: desde 1590 presidiendo la Plaza Mayor
Antes incluso de que la Plaza Mayor adquiriera su aspecto actual ya existía la Casa de la Panadería. El primer edificio se construyó en 1590, mientras que la gran transformación de la plaza comenzó en 1617 bajo la dirección de Juan Gómez de Mora. La Casa de la Panadería fue utilizada como referencia para ordenar arquitectónicamente el nuevo espacio.
La historia posterior estuvo marcada por los grandes incendios que afectaron a la Plaza Mayor. El más devastador se produjo en 1790 y destruyó aproximadamente un tercio del conjunto, pero la Casa de la Panadería sobrevivió y volvió a convertirse en referencia para la reconstrucción dirigida inicialmente por Juan de Villanueva. Su apariencia actual no es exactamente la del siglo XVI: la fachada ha sido modificada y las pinturas que hoy la cubren fueron realizadas por Carlos Franco en 1992.
Monasterio de la Encarnación: arquitectura del Madrid de principios del XVII
Muy cerca del Palacio Real se encuentra otro de los grandes conjuntos históricos madrileños: el Real Monasterio de la Encarnación. Fue fundado en 1611 por la reina Margarita de Austria para una comunidad de agustinas recoletas y construido entre 1611 y 1616 por fray Alberto de la Madre de Dios, probablemente bajo la dirección de Juan Gómez de Mora.
Su ubicación junto al antiguo Alcázar madrileño refleja la estrecha relación que mantuvo desde sus orígenes con la monarquía. El edificio sufrió cambios importantes, especialmente durante el siglo XIX, cuando la desamortización provocó la demolición de parte del convento. La sobriedad de su fachada acabaría influyendo profundamente en la arquitectura religiosa y cortesana del Madrid de los Austrias.
Palacio de Santa Cruz: de cárcel de Corte a ministerio
En la plaza de la Provincia se levanta otro edificio que permite reconocer inmediatamente la arquitectura característica del Madrid del siglo XVII. El actual Palacio de Santa Cruz comenzó a construirse en 1629 como Cárcel de Corte siguiendo un proyecto de Juan Gómez de Mora, con participación posterior de Cristóbal de Aguilera. Las obras del edificio principal se prolongaron durante distintas etapas.
Su utilización como prisión convirtió el inmueble en uno de los lugares más temidos del Madrid de los Austrias. Por allí pasaron delincuentes comunes y personajes relacionados con algunos de los episodios judiciales y políticos de la Corte. Con el tiempo abandonó aquella función y terminó convertido en edificio administrativo. Actualmente forma parte de las dependencias del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Fuente: Madrid 24 horas · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Notimadrid con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
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