Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en el que un vecino de Vallecas, Barajas, Hortaleza, Fuencarral o Carabanchel podía decir que iba a Madrid y hacerlo literalmente. No vivía en un barrio periférico de la capital, sino en otro municipio, con su propio ayuntamiento, término municipal, calles, campos y una identidad construida durante siglos.
Todo cambió a mediados del siglo XX. Entre 1948 y 1954, Madrid incorporó trece municipios limítrofes: Chamartín de la Rosa, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo, Canillas, Canillejas, Hortaleza, Barajas, Vallecas, El Pardo, Aravaca, Fuencarral, Vicálvaro y Villaverde. Sus antiguos archivos municipales todavía se conservan separados en el Archivo de Villa como testimonio de que fueron administraciones independientes antes de integrarse en la capital, según recoge el diario Madrid 24 horas.
La operación cambió radicalmente el mapa madrileño. Aquellos pueblos no se corresponden siempre con los límites de los barrios actuales: algunos acabaron dando nombre a distritos completos, otros quedaron repartidos entre varios distritos y algunos antiguos cascos urbanos sobreviven hoy casi escondidos entre construcciones mucho más modernas.
Madrid necesitaba crecer más allá de sus límites
Durante la primera mitad del siglo XX, Madrid estaba creciendo a una velocidad que hacía cada vez menos realista mantener sus antiguos límites municipales. Los núcleos situados alrededor de la ciudad también experimentaban una transformación acelerada. Algunos seguían conservando un carácter fundamentalmente agrícola, mientras otros recibían una población cada vez mayor atraída por el trabajo en Madrid.
El caso de Chamartín de la Rosa resulta especialmente llamativo: había pasado de 4.346 habitantes a comienzos del siglo XX a 64.879 en el momento de la anexión. Canillas, por su parte, superaba ya los 20.000 habitantes cuando fue incorporada. La solución adoptada fue ampliar Madrid absorbiendo progresivamente los municipios de su entorno. El proceso se concentró en apenas seis años y configuró buena parte del término municipal que conocemos actualmente.
Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo: dos pueblos antes de convertirse en uno
Actualmente hablamos de Carabanchel como una unidad, pero durante siglos existieron dos municipios diferentes: Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. Ambos formaban parte del paisaje rural situado al sur y suroeste de Madrid y mantenían una relación muy estrecha con la capital gracias a los caminos que atravesaban el Manzanares.
Carabanchel Bajo era el más próximo a Madrid y había crecido notablemente antes de desaparecer como municipio. En el momento de su anexión contaba con 22.251 habitantes, mientras que Carabanchel Alto tenía alrededor de 7.660, incluidos los residentes en las barriadas de Campamento y Cuatro Vientos. Los dos municipios quedaron incorporados a Madrid el 29 de abril de 1948, convirtiéndose en los primeros grandes protagonistas del proceso de anexiones de posguerra.
Chamartín de la Rosa: un municipio gigantesco dentro de Madrid
También en 1948 desapareció administrativamente Chamartín de la Rosa, uno de los casos más importantes de todo el proceso. Su territorio ocupaba una extensa zona al norte de Madrid y había experimentado un crecimiento extraordinario durante las primeras décadas del siglo XX. El antiguo núcleo de Chamartín se encontraba alrededor de la actual plaza del Duque de Pastrana, que funcionaba como plaza principal del municipio.
Chamartín de la Rosa ya no era únicamente un pequeño pueblo cuando Madrid lo absorbió. Barriadas y nuevos núcleos habían multiplicado su población hasta rozar los 65.000 habitantes. Actualmente, su antiguo territorio no coincide exactamente con el distrito de Chamartín. Las sucesivas reorganizaciones administrativas de Madrid modificaron profundamente aquellas fronteras.
Canillas y Hortaleza: dos pueblos, un solo distrito
El 30 de marzo de 1950, Canillas dejó oficialmente de ser un municipio independiente. Antes de la anexión presentaba dos realidades muy diferentes. Por una parte estaba el antiguo pueblo de Canillas, formado originalmente por un reducido conjunto de casas alrededor de su plaza. Por otra, su extenso término municipal había experimentado un crecimiento enorme con barriadas como La Concepción, San Pascual, Ciudad Lineal o Vistalegre. Cuando se incorporó a Madrid había alcanzado 20.412 habitantes.
Una de las grandes supervivientes de aquel pasado rural es la Ermita de San Blas, que continúa recordando la identidad del antiguo pueblo y mantiene una tradición vinculada a su patrón cada mes de febrero. El nombre tampoco desapareció: actualmente Canillas es uno de los barrios oficiales del distrito de Hortaleza.
Solo un día después de Canillas, el 31 de marzo de 1950, Hortaleza quedó incorporada definitivamente a Madrid. La diferencia entre ambos municipios era considerable. Hortaleza tenía entonces apenas 1.518 habitantes y conservaba todavía una configuración claramente rural, con alrededor de un centenar de casas agrupadas en pequeñas manzanas y numerosas quintas en sus alrededores.
Barajas: mucho antes del aeropuerto ya existía un pueblo
Hoy resulta casi imposible escuchar Barajas sin pensar inmediatamente en el aeropuerto, pero Barajas existía siglos antes de la aviación. Fue una población vinculada históricamente a la familia Zapata y llegó a convertirse en condado durante el siglo XVIII. En las Relaciones Topográficas de Felipe II de 1576 aparecía con alrededor de 500 vecinos. El pueblo fue incorporado a Madrid en 1950.
Posteriormente pasó por diferentes organizaciones administrativas: primero quedó integrado en Chamartín y después en Hortaleza, hasta que en 1988 Barajas se convirtió finalmente en distrito independiente. Su origen resulta todavía especialmente fácil de reconocer. El actual Casco Histórico de Barajas mantiene calles de pequeña escala y un trazado muy diferente a los barrios residenciales modernos construidos alrededor.
Vallecas: un municipio convertido en dos distritos
Pocas incorporaciones dejaron una identidad tan fuerte como la de Vallecas. Su nombre aparece documentado al menos desde el Fuero de Madrid de 1202 y durante siglos fue un importante territorio agrícola relacionado estrechamente con el abastecimiento de la capital. Cereales, paja y pan estuvieron entre sus productos tradicionales, mientras que posteriormente cobraron importancia materiales como el yeso, el pedernal y la cal. Madrid decretó su anexión el 10 de noviembre de 1950.
Pero la antigua Vallecas era mucho más extensa que el barrio que actualmente lleva ese nombre. El territorio acabó dividido administrativamente y hoy su herencia principal se reparte entre Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, dos distritos diferentes. El núcleo original puede encontrarse en el actual Casco Histórico de Vallecas, dentro de Villa de Vallecas. Puente de Vallecas, en cambio, surgió y creció mucho más cerca del límite histórico de Madrid, alrededor del camino que comunicaba la capital con el pueblo.
El Pardo, Aravaca, Fuencarral, Vicálvaro y Villaverde
El caso de El Pardo es completamente distinto al de los pueblos agrícolas que rodeaban Madrid. Su historia estuvo determinada durante siglos por el Monte de El Pardo, la caza real y la presencia del palacio utilizado por la monarquía. El decreto de anexión fue aprobado en 1950, pero la integración municipal quedó formalizada el 27 de marzo de 1951, cuando se celebró la última sesión de su Ayuntamiento. En aquel momento el antiguo municipio tenía aproximadamente 1.900 habitantes.
Aravaca también fue durante siglos un núcleo independiente situado en el camino hacia el oeste. Su integración en Madrid había sido aprobada mediante decreto en 1949, aunque la anexión efectiva se produjo el 20 de octubre de 1951. Actualmente constituye uno de los barrios del distrito de Moncloa-Aravaca, pero todavía mantiene un núcleo propio, separado históricamente del centro de Madrid.
Fuencarral fue una villa independiente situada junto al camino que conducía hacia el norte. El decreto de anexión fue aprobado en 1950 y la integración se formalizó el 20 de octubre de 1951. Hoy el antiguo pueblo se encuentra principalmente dentro del barrio administrativo de Valverde, perteneciente al distrito de Fuencarral-El Pardo.
Vicálvaro fue otro de los pueblos que Madrid terminó alcanzando durante su expansión hacia el este. Hasta 1951 funcionó como municipio independiente y contaba entonces con alrededor de 4.000 habitantes. Su historia administrativa después de la anexión fue particularmente compleja. Inicialmente, su antiguo territorio quedó repartido entre los distritos de Vallecas y Ventas, posteriormente pasó a formar parte de Moratalaz y no recuperó una identidad administrativa propia hasta 1987, cuando se convirtió nuevamente en distrito.
El proceso de anexiones terminó el 2 de julio de 1954, cuando Villaverde fue incorporado oficialmente al municipio de Madrid. Hasta entonces había tenido Ayuntamiento propio y un núcleo histórico organizado alrededor de calles y plazas que todavía pueden reconocerse dentro del distrito.
Fuente: Madrid 24 horas · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Notimadrid con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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